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Los tres errores básicos al adquirir una cámara fotográfica

15 julio 2010

Basándose en creencias generalmente aceptadas pero erróneos, muchas personas se equivocan al comprar una cámara fotográfica.

Si bien cuando se trata de comprar una cámara simplemente para recuerdos familiares, vacaciones, etc, el tamaño y la portabilidad tienen más importancia que la calidad, cuando se aspira a obtener buenas fotos, bien sea a nivel aficionado o pre-profesional, es muy importante no caer en una serie de errores y malentendidos que, curiosamente, parecen haber adquirido la categoría de “verdades contrastadas”:

“¡Menudo zoom tiene esta cámara!”. Quieras la capacidad del zoom que quieras, asegúrate siempre de que éste sea óptico, y no digital. Un zoom digital no hace más que añadir píxeles ficticios a la foto, lo que se conoce como interpolación. Lo mismo que hace este zoom digital lo podrás hacer después tú mismo, si así lo deseas, en tu ordenador, usando cualquier programa de edición, por sencillo que sea. Asegúrate siempre de que la capacidad de zoom que deseas sea óptica.

“Cuanto más alcance tenga el objetivo de la cámara, mejor”. Muchos se sentirán tentados de pagar un poco más por una cámara que tiene un zoom óptico de 12x o 18x, descartando otra cámara equivalente que, por ejemplo, sólo tenga el zoom óptico de 4x. No obstante, este zoom que te acerca 12 veces al motivo a fotografiar resulta, a menudo, poco útil. Cuando se lleva el zoom a sus capacidades máximas el objeto o persona a fotografiar está muy lejos, y cualquier pequeño movimiento de la cámara, incluso la ínfima sacudida que se produce al presionar el disparador, supone una gran desviación del foco, con lo que, muy probablemente, la foto saldrá movida, cosa que tal vez no adviertas al revisarla en la pantalla TFT, pero que sí advertirás cuando la amplíes... Caso de optar por un zoom de este tipo es aconsejable asegurarse de que tenga estabilizador. Los modelos con estabilizador son un poco más caros, y con ellos se atenúa un poco el problema mencionado. En realidad, la única manera de asegurarse la nitidez disparando con un zoom a partir de 6-8x es activando el estabilizador y situando la cámara sobre un trípode.

Finalmente, muchos de estos zooms de largo alcance sacrifican la capacidad de angular, que es la que te permite obtener grandes panorámicas sin estar demasiado lejos del motivo. Una buena capacidad angular es básica para todos aquellos a quienes les guste la fotografía de paisajes.

“Cuantos más megapíxeles tenga la cámara, mejor”. He aquí la madre de todos los errores, difundido con alarmante frecuencia incluso por los vendedores de cámaras. Es cierto que, cuantos más megapíxiles, más posibilidad de ampliación, pero, ¿qué es lo que realmente estamos ampliando? ¿Calidad y nitidez o precisamente lo contrario?

La parte de la cámara digital equivalente al negativo tradicional de las cámaras analógicas es el sensor. Es allí donde incide la luz cuando se abre el obturador, es allí donde “están” los píxeles y donde se graba la foto. Pero no todos los sensores tienen las mismas dimensiones, ni de lejos. Las cámaras profesionales llamadas “full-frame” tienen un sensor de la misma medida que un negativo clásico de 35 mm., o sea de 36 x 24 milímetros. Las que llevan los teléfonos móviles o las cámaras más sencillas tienen una superficie de 5,8 x 4,3 milímetros. Esto significa que el sensor profesional tiene una superficie total (largo por ancho) casi 34 veces mayor. Ahora consideremos que estemos poniendo la misma cantidad píxeles en estas dos superficies. Por ejemplo, 12 millones. En el teléfono móvil o cámara sencilla estos píxeles están muchísimo más apretujados, y ello da lugar a una serie de problemas: franjas de color púrpura en los sectores de la foto donde hay contrastes acusados de luz, mucha menos nitidez, artefactos (pixelación), ruido (el “grano” de las cámaras digitales), bandas de color y distorsiones (llamadas moiré). Cuanto más quieras ampliar al foto, más evidentes serán estos defectos. Si intentas interpolar la foto en el ordenador para aumentarla de tamaño, los defectos se harán más evidentes. La densidad de píxels por centímetro cuadrado, que define la relación entre la medida del sensor y el número de píxeles que alberga, es un factor clave a la hora de adquirir una cámara,. Cuanto más baja sea, mejor.

Lamentablemente, la nomenclatura internacional que define la medida de los sensores, en pulgadas, es bastante abtrusa. Relacionamos la lista de menor (la cámara sencilla o el teléfono móvil que mencionábamos) a mayor (la cámara profesional “full-frame”): 1 / 2.5”, 1 / 1.8”, 2/3”, 4/3”, APS-C y 35 mm. Ningún fotógrafo o aspirante a fotógrafo profesional o pre-profesional debiera de adquirir una cámara con un sensor de menos de 4/3”. Lo ideal es una 35mm. O, en su defecto, para empezar, una APS-C, que se pueden encontrar a partir de 300-350 euros.

Finalmente hay que señalar que, cuanto mayor es el sensor, más posibilidades de conseguir efectos tan resultones como es el de mantener al sujeto nítido en un primer término y desenfocar el fondo. Esto, con una cámara con sensor pequeño, es prácticamente imposible de lograr.